Hace poco, un equipo de científicos chinos dio un paso muy importante en la lucha contra la diabetes tipo 1, una enfermedad que afecta a millones de personas en el mundo. Esta enfermedad ocurre cuando el cuerpo, por error, literalmente ataca las células del páncreas que se encargan de producir insulina, que es la hormona que ayuda a regular el azúcar en la sangre.
Hasta ahora, no había una cura definitiva para esta enfermedad, pero gracias a un nuevo tratamiento con células madre, los investigadores han logrado resultados muy esperanzadores.
Lo más impresionante es que estos científicos lograron que una mujer de 25 años, quien padecía diabetes tipo 1, volviera a producir insulina después de recibir un tratamiento experimental.
Todo comenzó con un trasplante de células madre que se extrajeron de su propio cuerpo, algo que ya de por sí es un gran avance, porque evitó los riesgos que se presentan cuando se usan células de un donante y hay rechazo. En solo dos meses y medio, su cuerpo comenzó a producir insulina de manera natural, sin necesidad de inyecciones diarias.
Para que este tratamiento funcione, los médicos utilizaron las células madre, que son como pequeñas «células propias» capaces de convertirse en cualquier tipo de célula del cuerpo. En este caso, lograron que se transformaran en islotes de Langerhans, unas células que se encuentran en el páncreas y que son las responsables de producir la insulina. Este es el verdadero avance: crear en el laboratorio esas células a partir de las células madre y hacer que el cuerpo las acepte como si fueran propias.
Hasta ahora, los pacientes con diabetes tipo 1 han tenido que depender de inyecciones de insulina toda su vida, y este nuevo enfoque podría cambiar eso por completo. En lugar de depender de medicamentos y jeringas, el cuerpo podría volver a funcionar de manera natural.
En otros estudios, como uno que hizo la farmacéutica Vertex en Estados Unidos, también se experimentó con islotes creados a partir de células madre donadas.
En ese caso, los islotes se inyectaron en el hígado de los participantes, y después de unos meses, todos ellos comenzaron a producir insulina como si nada hubiera pasado. Sin embargo, en ese experimento, los pacientes necesitaban tomar medicamentos inmunosupresores para evitar que el cuerpo rechazara las células trasplantadas. Lo interesante del avance chino es que, al utilizar células madre de la propia paciente, estos medicamentos podrían no ser necesarios.
Ahora bien, ¿por qué es tan complicado tratar la diabetes tipo 1?
Básicamente, el problema es que el sistema inmunológico del cuerpo ataca las células que producen insulina, como si fuera su propio enemigo.
Por eso, en muchos tratamientos se utilizan inmunosupresores, que son medicamentos que debilitan el sistema inmunológico para evitar este ataque. Si el nuevo tratamiento con células madre sigue dando buenos resultados, podría dejar de ser necesario usar estos medicamentos, lo que sería una gran ventaja para los pacientes.
Por otro lado, está la diabetes tipo 2, que es un poco diferente. En este tipo de diabetes, el cuerpo sigue produciendo insulina, pero no la utiliza bien. Las personas con diabetes tipo 2 suelen tener resistencia a la insulina, lo que significa que el cuerpo no aprovecha bien esta hormona. Aunque la diabetes tipo 2 es mucho más común que la tipo 1, aún no se ha encontrado una cura definitiva para esta variante de la enfermedad.
Sin embargo, los avances en tratamientos con células madre para la diabetes tipo 1 abren la puerta a nuevas posibilidades para ambas formas de la enfermedad.